Ven a tocar la guitarra y el piano de La Rutlla

¿Sabies que en La Rutlla hay mucha historia?

Más allá de los años que hace que trabajamos en la cafetería, dentro del local puedes encontrar una pieza de museo: el piano de La Rutlla.

 

El piano de la Rutlla tiene mucha historia.  Es un Stenway & Sons 64552, una joya registrada durante el octubre del 1876.

Este piano ha tenido un largo recorrido internacional. Fue comprado en Nova York el 1876, pero no fue hasta el 1938 que llegó a Barcelona para ser subhastado. De esa licitación surgió un comprado que fue el catedrático Santiago Sobrequés.

En ese tiempo, Sobrequés se dedicaba al negocio de la compraventa de instrumentos de música i los vendía en su tienda de la rambla de Girona. Tuvo el piano a la venda durante días por 5.000 pesetas. Hasta que un día, mi pare, Francesc Espinet y Domènech, lo compró.

Mi padre era alumno y amigo de Santiago Sobrequés. Y uno de sus sueños era tener un Stenway así que cuando Sobrequés le dijo que tenía uno, no dudó ni un segundo en comprarlo.

 

El piano de la rutlla es una pieza del 1876 providente de Nova York

 

Mi padre era empresario pero su vocación era la música. En casa recordamos con mucha emoción las dos canciones que compuso para mi madre. Una de estas canciones era “dulce ilusión” y, precisamente, era una de les canciones que siempre sonaba en los encuentros familiares.

Francesc Espinet i Domènech también participo en algunas coblas y formó parte de la banda Black-Blue-Jazz durante la guerra, entre el 36-34. También fue el director de la orquestra “As de Angles” (una orquestra muy conocida durante la época de los 45-46). Una de sus actuaciones más conocidas fue un recital de piano en beneficencia para niños refugiados del 1937 o también musicaba las proyecciones mudas de la época. Durante los veranos de 1912 y 1916 se hicieron algunos conciertos con éxito.

 

Y fue así como el Stenway & Sons entró en nuestra familia y se convirtió en el piano de La Rutlla.

 

La guitarra de La Rutlla es una guitarra acústica.

Es una de les guitarras de mi hija. Ella también tiene sensibilidad por la música.

 

Así que ahora tenemos estos dos instrumentos y un día tuvimos la idea de propones a clientes y amigos que vinieran a tocar.

Queremos que todos puedan disfrutar de la guitarra y del piano de La Rutlla.

Quien sepa y quiera practicar, puede venir a tocar estos instrumentos tan importantes y queridos para nosotros. De este modo todos podemos disfrutar de ellos y nosotros escuchándolos.